Una ventana abierta al rechazo

Riki Blanco es escritor y es ilustrador

Y es imaginador

Su imaginario es irónico, sutil y poético

Conceptual, íntimo y social. Mordaz sin mordaza y dicotómico forense

Riki tiene de Blanco lo que cerca tiene de lejos. Su humor es negro. Humor de altura en tonalidades menores

Humor negro y brillante como la mirada del jilguero

Sus ilustraciones nos miran con un ojo serio y el otro guiñado

Y con esa mirada ha engalanado sesudas revistas internacionales, ligeras publicaciones infantiles y afiches teatrales que han viajado a los rincones más lejanos del mundo

Riki hace el humor como se besan los erizos, muy despacito

Sus ilustraciones son conflictos visuales, literarios, políticos, humanos y poéticos

Actuales y eternamente visitables

Su trabajo nunca es inofensivo pero su ofensa siempre es justa.  Una ofensa siempre dirigida a aquellos que más la necesitan

Fino, punzante y profundo. Hipodérmico e intravenoso

Píldoras de cinismo que funcionan aplacando al entusiasta y animando al existencialista cabizbajo

Apocalíptico para los más optimistas y esperanzador para los más pesimistas

Lo áspero, lo cruel, los más duro y sin sentido se muestra, se entiende y empieza a hacerse llevadero

La visión de Riki Blanco hace el mundo soportable

Nostalgia del futuro

Riki Blanco es ilustrador

Imaginador de ayer, hoy y nunca



Tomando prestadas las palabras de Luis Piedrahita para introducir el artista Riki Blanco, esta semana os queremos hablar de él, su proceso creativo y las series de obras que nacen de este proceso, pero que a veces necesitan de una segunda oportunidad.


Riki Blanco trabaja desde el 2000 como ilustrador, tanto en el ámbito editorial, como en prensa, pintura, animación, escenografía, cartelismo y publicidad. Ha colaborado con editoriales tanto estatales como internacionales, e ilustrado cerca de 30 libros.


Instalado en Madrid desde hace años, siempre está en constante creación: liveshows, música, poesía, pequeños films animados y hasta algún que otro podcast. Detrás de su faceta de artista polifacético e interdisciplinar, casi siempre encontramos un punto singular en sus creaciones: la ilustración.


Para Riki la ilustración es el oficio de hablar de cosas sin nombrarlas. Nos cuenta que Saul Steinberg, padre de los ilustradores modernos, se definía a sí mismo como un escritor que dibuja. La ilustración es un medio de comunicación donde el componente visual te permite modular aquello que quieres transmitir, poniendo el foco donde el mensaje lo necesite, eliminando el componente narrativo o descriptivo si hace falta, y que te brinda la posibilidad de usar el inagotable abanico de registros gráficos, técnicas y soportes en alas de la intención, la evocación o la narración.


Nos dice que la ilustración -bien utilizada- puede ayudarnos a arrojar luz sobre lo escrito, describir escenas allá donde el texto no llega, enfatizar la narrativa mediante elementos de cohesión, subrayar escenas, ideas, acciones de la misma forma en la que la música lo hace con el texto de una canción, o una banda sonora lo hace con una película.


Nos cuenta que en su trabajo creativo existen algunos pasos que le ayudan a ir concretando y que forman parte de su proceso creativo:


'Por lo general suelo leer, si lo hay, el artículo a ilustrar. A veces solo me dan un titular o un tema. En ese caso busco información y me documento. Después pienso en cuál sería, para mí, el titular de ese artículo. Sigue siendo una frase pero la pienso para que sea fácilmente traducible a una imagen. En seguida, me empapo de imágenes visuales relacionadas con el tema. En la medida de lo posible, busco elementos que representen el tema pero de una forma transversal: algo así como el más alejado de los lugares comunes.


Con todas esas representaciones gráficas me alejo del escritorio. Cambio de actividad: paseo, me ocupo de tareas domésticas, me voy a correr y mentalmente trato de buscar combinaciones, alteraciones, subversiones que creen una imagen nueva que represente la idea que quiero transmitir generando un desorden: asombro, risa, una pregunta, una tensión, una paradoja. Algo que haga vibrar el intelecto y la lógica. Cuando tengo la idea la realizo y, si procede, suelo preguntar a la gente que me rodea si entienden de qué va el artículo enseñándoles solo la imagen. Si no es así, trato de ajustarla.'


Y es en el tramo final de este proceso creativo donde encontramos la serie 'El Salón de los Rechazados'. En el punto de concretar las ideas, naturalmente salen diferentes imágenes, escenas que conviven en nuestras cabezas, y no es hasta el momento de realizarlas, de plasmarlas en una hoja, que somos capaces de decidir con cuál nos quedamos. Y aún así, habitualmente es difícil tomar esa decisión y acaban siendo los demás que se decantan por una u otra.


En el 2013 el Centro Dramático Nacional encargo a Riki Blanco y Mar López una serie de carteles para anunciar y promover un ciclo de teatro. De todo el trabajo creativo salieron diferentes propuestas y finalmente unas fueron elegidas y otras rechazadas.

La serie 'El salón de los rechazados' son las propuestas de carteles que fueron rechazados y que ahora tienen una segunda vida reencarnada en serigrafías.


Nueve obras que ilustran nueve piezas clásicas de teatro desde un punto de vista conceptual. Riki utiliza en ellos la retórica visual y la evocación de lugares remotos y dramáticos. En ellos encontramos una exaltación de la imagen por la imagen, y sobre todo la celebración de una segunda oportunidad:


Como Manet y sus contemporáneos impresionistas sorprendieron llenando las paredes del "Salón des Refusés" aquel mayo de 1863, apartándose del Salón de París y marcando el inicio de las vanguardias artísticas, Riki Blanco nos sorprende sacando a la luz esta serie de carteles que en su momento también fueron rechazados, y que consiguen recontarnos la historia de estos 9 clásicos del teatro universal, en una sola página.

Amantes, Hamlet, La Divina Comedia, La Casa de Bernarda Alba


Podéis encontrar toda la serie en la web, en la categoría de 'obra original'.


Mariona

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